Miso

Miso

La palabra Miso procede de “MI” (sabor o condimento) y “SO” (fuente), significando “fuente de sabor”. Es, por tanto, un condimento aromatizante y fermentado que le añade sabor a las comidas (tiene un sabor salado).

Es una pasta de color pardo hecha a base de agua, soja, sal marina y, en general, un cereal integral (arroz o cebada). Esta pasta se obtiene a través de un largo proceso de fermentación (durante 6 o 36 meses), por medio de la acción de un hongo usado en la cocina tradicional japonesa.

Para hacer el Miso, se cuecen las habas de soja con el cereal elegido, se inocula el moho Rhizopus (Koji), sal y luego se deja que se produzca una fermentación durante 6 o 36 meses. Cuanto más larga sea la fermentación más intenso será su sabor .

En Oriente es tradicional fermentar las semillas de Soja para producir Shoyu, Tamari, o Miso, de esta forma, al ser un alimento fermentado, es más nutritivo y digestivo que en su forma original.

Por tanto, el Miso contiene enzimas vivas que ayudan a la digestión y, además, suministra carbohidratos, lípidos, vitaminas, minerales y proteínas a nuestro organismo. Por ello, el Miso ayuda a disminuir los efectos de comidas pesadas y despeja las obstrucciones.

Es un alimento alcalinizante, nos aporta minerales que favorecen la eliminación de la acidez del organismo causada por alimentos acidificantes como el azúcar blanco, alimentos refinados o las grasas de origen animal.

Es muy bueno para aumentar la vitalidad: Contiene proteínas y aminoácidos esenciales y minerales como el Magnesio, Calcio y Hierro. También contiene vitaminas del grupo A, B, E y ácido fólico. Se trata de un alimento energetizante.

Es muy bueno para casos de enfermedades cardíacas, contiene ácido linoléico y lecitina que disuelven el colesterol en la sangre y evitan el endurecimiento de los vasos sanguíneos (evita la arterioesclerosis).

Nutre la piel y promueve la regeneración de células. Hace brillar el cabello con vitalidad. Es depurativo (disminuye los efectos del consumo excesivo de alcohol, tabaco, drogas, productos químicos y radiaciones).

Al contener enzimas vivas, es bueno para equilibrar la flora intestinal (contiene bacterias prebióticas), siendo muy útil en casos de diarreas, estreñimiento o cuando hay mala digestión (acidez de estómago, gases, eructos, etc.).

También es muy útil tomar por las mujeres en etapa de Menopausia, ayudando a combatir los habituales síntomas como los sofocos y la pérdida de calcio u Osteoporosis.

Por si fuera poco, por su poder antioxidante, contribuye a la eliminación de radicales libres.

¿Cómo se utilizarlo en Cocina?: Podemos utilizarlo de muchas maneras. Lo más habitual es usarlo en sopas (la “sopa de Miso” es un plato tradicional de la cocina japonesa). Una vez preparada la sopa, se diluye una cucharadita pequeña de Miso en un poco del caldo de la sopa y se vuelve a añadir a la olla. Se deja reposar unos 5 minutos y se sirve. Vigilar que no vuelva a hervir (al ser un fermento no es bueno hervirlo a fin de que no pierda sus cualidades).

El Miso también añade un sabor único a los aderezos para ensaladas, verduras, salsas, o como adobo al queso de soja o tofu. También al agua de cocción de arroces y pastas, a mantequillas y margarinas que luego se utilizan para condimentar verduras, en la elaboración de patés y salsas (por ejemplo a las mahonesas y en el hummus, que está exquisito si se lo añadimos al tahini…).

Variedades de Miso:

Mugí Miso: Lo hacen con soja y cebada. Contiene un 13% de proteínas. Es uno de los que tiene más éxito en Occidente ya que su sabor no es ni demasiado fuerte ni demasiado suave.

Genmai Miso: Lo preparan con soja y arroz integral. El arroz integral mejora su cantidad de nutrientes, es de sabor suave y muy agradable.

Akamiso (Miso rojo): su fermentación dura aproximadamente dos años y tiene un sabor más fuerte que el blanco.

Kuromiso (Miso negro): su fermentación dura aproximadamente tres años y su gusto es intenso.

Hatchomiso: Es la variedad más concentrada, salada y proteica al no llevar ningún tipo de grano de cereal añadido (como el arroz, trigo o cebada). Como esta hecho sólo  de soja es el más proteico (20 %). Ideal cuando hace mucho frío o nos sentimos muy debilitados.

Shiroimiso  (Miso blanco o realmente de amarillo a marrón claro): su fermentación dura aproximadamente un año y resulta ser el de sabor más suave.

Komé Miso: Esta hecho con soja y arroz blanco. Tiene un sabor muy suave, incluso un poco dulzón. Ideal para consumir en verano y en climas cálidos.

Conviene conservar el Miso en un lugar fresco.

Su consumo no es adecuado en personas que padezcan de hipertensión arterial ya que contiene sodio, siendo el hatcho miso la variante más salada.

Síguenos en Facebook.

Deja un comentario