Kuzu

Herbolario Rama hoy te explica las propiedades del Kuzu, espesante natural y regulador intestinal.

El kuzu es un ingrediente muy popular en Japón y utilizado también habitualmente en la Medicina Tradicional China donde es conocido con el nombre de gé gēn.

El Kuzu es el almidón que se extrae de la raíz de una planta con nombre científico Pueraria lobata. El kuzu auténtico se elabora por un proceso totalmente artesanal de lavado y secado al aire libre de la raíz de la pueraria. Como prueba de su pureza y buena calidad no debe llevar ningún ingrediente ajeno a la planta y debe ser muy blanco.

No contiene gluten y es muy fácil de digerir y ayuda a alcalinizar la sangre y fortalece las mucosas respiratorias.

El kuzu destaca por su contenido en aceites esenciales y flavonoides (isoflavonas).

El Kuzu, esencialmente, se utiliza para tratar desequilibrios del sistema digestivo. Es un excelente Regulador intestinal, actuando tanto en caso de estreñimiento como de diarrea (regenera la flora intestinal)espasmos intestinales, intestinos perezosos, etc.

El Kuzu, por su contenido en fibra, facilita que absorbamos menos grasas y azúcares.

Tiene efectos vasodilatadores, sobre todo a nivel coronario (corazón) y cerebral, es decir, aumenta el caudal de sangre ya que dilata los capilares, por lo que alivia los dolores de cabeza, migrañas, y vértigos. Previene cardiopatías y la hipertensión arterial.

Ayuda en las funciones hepáticas, por lo que tiene efectos beneficiosos en tratamientos o dietas desintoxicantes, por ejemplo después de un tratamiento farmacológico o para tratar el alcoholismo.

En caso de fiebre: Ayuda a reducir la fiebre, mejorando los síntomas relacionados tanto con los resfriados como con los estados gripales, bronquitis y cuadros con tos.

Revitaliza el organismo: Ya que al ser un vigorizante natural reduce el cansancio crónico aumentando la resistencia tanto física como mental. Alivia el cansancio crónico y potencia nuestro nivel de energía ya que tiende alcalinizar el organismo.

Forma de Consumo:

El kuzu es de sabor neutro, y, para tratar afecciones, se recomienda tomar de 9 a 15 gramos al día de Kuzu. Pudiéndose tomar 4 gr por la mañana y 8 gr por la noche.

Puede consumirse de diferentes formas, aunque la opción más sencilla es disolver, en medio vaso de agua caliente (como infusión) o fría, una cucharadita de postre (5 gr).

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de kuzu
  • 1 vaso de agua

Elaboración de la decocción de kuzu

  1. En un cazo pon el equivalente a un vaso de agua.
  2. Añade una cucharadita de kuzu.
  3. Deja hervir a fuego lento, removiendo constantemente con ayuda de una cuchara de madera hasta que el kuzu se disuelva.
  4. Servir en un vaso o taza, y beber lentamente sin que se llegue a enfriar del todo.

*Una vez que la preparación está al fuego, como con cualquier almidón, es muy importante remover con frecuencia para evitar que la preparación se espese en grumos. Sabrás que el kuzu está listo cuando cambie de color, al principio tiene un tono blanquecino que se vuelve translúcido con el calor, notarás además que ha comenzado a espesar. Este proceso es muy rápido y no suele durar más de 2 o 3 minutos.

No es aconsejable endulzar la bebida. Si lo queremos con un punto salado podemos añadirle unas gotas de shoyu, o incluso un poquito de pasta de umeboshi.

También se puede utilizar como espesante en muchos platos de caldos o sopas, pudiéndose añadir a sopas, verduras, quichés o incluso dulces. Como espesante, una cucharadita de Kuzu equivale a dos cucharadas de harina de trigo o a una cucharada de harina de maíz. Es un ingrediente ideal para celiacos, ya que no contiene gluten. Disolverlo con un poco de agua o caldo (en frío) y luego añadirlo a la cocción un par de minutos antes de apagar el fuego.

Precauciones
Al tener propiedades vasodilatadoras, se debe tener precaución al tomarlo junto con un tratamiento con Ginkgo Biloba (vasodilatador) u otros anticoagulantes, ya que puede potenciar en exceso su propiedad y llegar a producir hemorragia.

No se recomienda utilizarlo en mujeres embarazadas o lactantes, debido a la insuficiente evidencia científica.

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